Tópicos Arqueria Medieval


Enrique Martínez Asociación C.A.M.A.R.A

Tópicos Arqueria Medieval

Desmintiendo tópicos sobre arquería medieval.

Varios los tópicos que hemos visto publicados respecto a temas de arquería medieval. Algunos de ellos por haberse limitado sus autores a copiar de otros textos sin contrastar, otros por traducciones deficientes o por exageraciones y elaboraciones imaginativas. Vayamos a por alguno de ellos:

1) Las puntas con aletas se montaban para la caza mayor de manera que quedasen en el mismo plano que la cuerda y para la guerra de forma perpendicular a la misma. La imaginativa explicación que daba el autor, copiada sabe Dios de dónde, hacía alusión a que, al estar las costillas de los animales generalmente perpendiculares al suelo y las de las personas paralelas a éste, las flechas penetrarían más fácilmente entre los espacios intercostales.

  1. Olvida el autor que los arcos empleados en la Edad Media no solían llevar ventana por lo que, generalmente la flecha se apoyaba sobre el dedo a la vez que se inclinaba el arco, con lo que la punta de la flecha ni quedaría perpendicular ni paralela al suelo, sino igualmente inclinada, en un grado variable según la inclinación del arco lo que obligaría a montar las puntas también inclinadas respecto a la entalladura de alojamiento de la cuerda.
  2. Así como las puntas de guerra, en la mayor parte de los casos se montaban en los instantes previos a la batalla sujetándose al ástil muy escasamente y muchas veces sólo por presión ya que si se clavaban, hacía más daño que se quedase la punta dentro que poder sacarla tirando del ástil y, normalmente no se pensaba recuperarlas para volver a tirarlas en la misma batalla, las de caza interesaba que quedasen sólidamente fijadas al cuerpo de la flecha para facilitar la pérdida rápida de sangre por lo que no se podía variar su ángulo una vez fijadas.
  3. Como cualquier arquero experto sabe, cualquier pequeña variación en la suelta, fijación de las plumas, viento, distancia, etc. hace que la flecha gire más o menos durante su vuelo. Las puntas anchas tienden a planear si se colocan horizontales, lo que se aprecia particularmente en distancias más largas. Por todo ello es muy difícil asegurar que llegarían al objetivo en la posición correcta precisamente.
  4. Independientemente de eso, una punta bien afilada en una flecha con la suficiente masa lanzada con suficiente potencia, tiene capacidad de romper o cortar los huesos de las costillas.

2) Las puntas de flecha de varias puntas o media luna (galling-horse) se destinaban a cortar cabos de cuerda en los combates navales y los tendones de las patas de los caballos en los combates terrestres.

  1. Esta invención también es imaginativa. El autor, evidentemente ha lanzado pocas flechas o las ha olvidado rápidamente. Caso contrario recordaría que las flechas tienden a girar en el aire, por lo que es difícil que estas puntas de corte llegasen en la dirección exacta. Más si le añadimos a el balanceo del barco, y el nerviosismo de la lucha.
  2. Por supuesto los cabos deberían estar suficientemente tirantes para producir un corte al impacto y la precisión para dar precisamente en los tendones de las patas de un caballo a la carrera habría de ser casi milagrosa. A menos que fuese en el cuerpo a cuerpo y, para eso, tiene más precisión el filo de un hacha o el de una espada.
  3. Las puntas se utilizaban unas u otras en función de contra qué o quién se dirigían: Las modelo de aguja o lezna (bodkin), destinadas a perforar se dirigirían preferentemente contra blancos protegidos por malla, utilizándose las más largas contra los caballos cubiertos de gualdrapas acolchadas o malla y, por razón de su peso en distancias más cercanas y las más cortas contra la infantería y en distancias largas, las de varias puntas o media luna (galling-horse), como su propio nombre indica, además de utilizarse para la caza de grandes aves, se destinaban a encabritar a los caballos ocasionándoles un dolor agudo e intenso más que una profunda herida con objeto de estorbar el ataque y, a ser posible, hacer caer al caballero.
  4. Las puntas aguzadas y bien afiladas, aún las de aletas anchas como las de cola de golondrina (swallowtail) penetran de manera mucho más indolora, cortando los tejidos a la vez que penetran aunque su corte sea más ancho y profundo y la pérdida de sangre mayor que las puntas de corte directo (sin ángulo). En éstas el corte es mucho más superficial y la penetración menor pero el dolor, al ser mayor la superficie inicial de impacto es mucho más intenso. (Esto está comprobado por cazadores arqueros actuales, dándose el caso de piezas que, impactadas por una punta afilada disparada desde un tree-stand, han seguido comiendo “tranquilamente”.

3)  Los arqueros ingleses abrían el arco empleando únicamente dos dedos (índice y corazón).

  1. Esto es una verdad a medias. Es cierto que, entre las clases populares, que se iniciaban en el tiro con arco a la edad de siete años y “…cuyos arcos crecían con ellos…”, el arco se tensaba utilizando únicamente esos dos dedos. Ello permite una suelta más fácil al traccionar con similar fuerza de ambas palas. La salida de la flecha se hace normalmente más limpia y ello, lógicamente permite alcanzar una mayor distancia aunque requiere mayor potencia física y entrenamiento.
  2. No obstante, en el “Toxophilus” tratado de arquería de 1545 (dedicado a Enrique VIII y dirigido fundamentalmente a un público selecto), Roger Ascham describe ya la técnica de tiro actual (con tres dedos).
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