Entrevista Signum Fenix


Portal Historia entrevista a Signum Fenix, un grupo de recreación histórica que aboga por el rigor histórico en cuanto a sus actividades recreacionista en la época del medievo en nuestro país.

Signum Fenix se representa así misma como un grupo que escapa del misticismo y de las leyendas,  y se centra en la investigación concienzuda de los hechos que ocurrieron en este periodo, cuenta con personas amantes del historia que enseñan y se educan así mismos, con el afán de enriquecerse sobre nuestra cultura del pasado, y así poder ofrecer al publico parte de nuestro legado histórico.

Se consideran amigos antes que recreadores y abren sus puertas a todo aquel que sienta pasión por la historia y quieran compartirla con los demás. Además nos encontramos con uno de los pocos o inexistentes grupos que recrean el medievo en nuestra capital.

Aquí os dejamos esta interesante entrevista, sin duda recomendada de leer.

Grupo de recreación histórica Signum Fenix

Entrevista.

PH: Portal Historia, SF: Signum Fenix

PH-¿Nos gustaría saber como nace su asociación, en el sentido de cual es su base de cara a la historia y que metas persiguen sus miembros, y sobre todo, que imagen quiere dar de cara al público?

SF-Signum Fenix nace en julio de éste año 2011 gracias a la iniciativa y el apoyo de varios amigos que habían formado parte ya de otros colectivos recreacionistas anteriores. Algunos de ellos, de hecho, con una gran experiencia ya dentro del mundo de la recreación, tanto medieval como de otras épocas. De este renacer entre los grupos adoptamos nuestro nombre y nuestro emblema: el Ave Fénix que renace de sus cenizas.

Y nuestro grupo crece con una perspectiva muy firme: aprender y enseñar mediante la rigurosidad histórica. En Signum Fenix tenemos el planteamiento de que el recreacionista es un profesor, un actor y en, gran medida, un estudioso de la Historia. Por esa razón, pensamos que los recreacionistas deben tener un considerable conocimiento sobre la época que recrean y, a través de dicho conocimiento, enseñar a cuantos se interesan por él y por su actividad. Sin embargo, el recreacionista no nace enseñado, y por ello, tenemos también la firme creencia de que el primer objetivo para el recreacionista es aprender. Y podemos decir, a ciencia cierta, que la recreación histórica es una fuente de aprendizaje absolutamente espectacular. Además, y derivado de esto, somos conscientes de la tremenda labor educativa y didáctica que el recreacionista acomete mediante su labor. El recreacionista es una imagen que va a quedar grabada en la mente del espectador: una auténtica oportunidad de enseñar, de forma muy amena y sencilla, un recorrido por la época recreada. Por tanto, si el vestuario o la conducta de dicho recreacionista son erróneos, entonces se fracasa en éste objetivo didáctico que persigue la recreación. Pensamos que hay que aprovechar el impacto y la fuerza visual que tiene el recreacionista para mostrar una imagen lo más cercana posible a la realidad recreada. Y si conseguimos esto, nuestro objetivo se habrá cumplido. No dudamos en utilizar todas las fuentes y documentación que sean necesarias para cumplir nuestros objetivos: aprender, enseñar y disfrutar.

PH-¿Con que tipo de archivos se documentan para la investigación de localizaciones

uniformidad, armas y desarrollo de los acontecimientos ocurridos?

SF-Las fuentes de la Historia Medieval son amplias y muy variadas, aunque siempre echaremos de menos la claridad de la que puedan disfrutar otros recreacionistas, como aquellos (por ejemplo de la 2ª Guerra Mundial) que poseen archivos fotográficos o incluso fuentes orales vivas. Por supuesto, no envidiamos la situación de grupos en una situación mucho más complicada que la nuestra, como nuestros estimados compañeros de la recreación griega y romana de la Antigüedad, pero que realizan una labor sobresaliente. En nuestro caso, y como la de todos los recreacionistas medievales, nos arrojamos a un mundo desbordado de textos o ilustraciones fácilmente interpretables o mal-interpretables. Como he dicho, las fuentes son muchas y variadas, y puesto que nosotros nos centramos en el ámbito hispano (concretamente Castilla y León), nos vemos obligados a realizar una selección de las mismas. Sin embargo, no por ello desechamos fuentes de procedencia extranjera o que, por su singularidad o pluralidad nos conceden datos de gran interés. Y, por supuesto, nuestra documentación no se centra únicamente en el aspecto militar, sino que intentamos trabajar profundamente el ámbito civil y conseguir así una recreación auténticamente rigurosa. Así, por ejemplo, para el primer periodo que recreamos (1050-1120) nos basamos en una serie de manuscritos árabes (actualmente visibles gracias a la plataforma informática del CSIC) u otro tipo de documentación visualmente mucho más rica: como el británico Tapiz de Bayeux o nuestro Beato de San Isidoro de León (o de Facundo), que nos ofrece una mayor perspectiva sobre las costumbres, el vestido o incluso la mentalidad de la época.

Para nuestro ámbito pleno-medieval más elaborado, los siglos XII-XIII, ampliamos nuestra documentación para incluir una mayor cantidad de documentación escrita, frente a la visual. En este periodo de recreación (1120-1290) nos centramos en el desarrollo, auge y caída de la Orden del Temple, por lo que colaboramos activamente con el Proyecto Encomienda Templaria (elaborado por nuestro amigo Francisco Javier Illescas Díaz). En este proyecto de recreación, basado en un encomienda hispana de la Orden del Temple, utilizamos como pilar fundamental la Regla Templaria, un documento de una complejidad extraordinaria y que ofrece información increíble sobre la vida, hábitos y costumbres de un freire templario durante su día a día: comida, vestido, trabajo, o incluso castigo y oración. Acompañamos a ésta con otras fuentes, iconográficas en este caso, como son las Cantigas de San María, de Alfonso X, o la francesa Biblia Maciejowski, también conocida como Biblia de los Cruzados o Biblia de San Luís; documentos todos estos imprescindibles para el recreacionista.

En cuanto al periodo 1290-1390, el siglo XIV, nos centramos especialmente en la segunda mitad del periodo, recreando ya una baja Edad Media de caballerías y con fuerte contenido literario. Sin embargo, dejando atrás las obras literarias, nos centramos en el aspecto más crudo de una sociedad que entra en la crisis medieval: el llamado Otoño de la Edad Media. Aquí perseguimos recrear una sección del ejército regio castellano-leonés desde los tiempos de la muerte de Pedro I hasta la derrota de las tropas de Juan I en Alçobarrotas contra los portugueses. Por ello, en este periodo podemos volver a abrirnos a una documentación variada y muy amplia, pudiendo utilizar como ejemplos las crónicas del francés Jean Froissart, de finales del periodo, u otro tipo de fuentes realmente curiosas, como la selección de relieves de tumbas británicas (con numerosos ejemplos del siglo XIV) que nos ofrece la Medieval Combat Society. Es ésta una fuente de gran detalle e interés, que supuso en su momento un elevado esfuerzo de recopilación, pero que permite realizar un recorrido muy generoso sobre la evolución de la funeraria, la costumbre ritual y el armamento de los periodos estudiados. Aunque, desgraciadamente, no ofrece mucha información sobre los atuendos de los civiles.

Y, por último, en nuestro periodo final estudiamos el siglo XV, concretamente entre 1390 y 1490, aunque especialmente en lo relativo a la Guerra de Sucesión Castellana, momento en el que volvemos a encarnarnos en los soldados del ejército castellano-leonés, y también aragonés, de dicho periodo. Aquí podemos ver a toda una corte renacentista de ricos atuendos y ardorosa caballería, centrados a veces en los peligrosos juegos de faldas del amor cortesano; y a veces acorazados hasta el cuello para rendir una fortaleza. Aquí disfrutamos, si cabe, del mayor número de fuentes y documentación, siendo el siglo XV el más prolífico en lo relativo a fuentes primarias e información útil: desde el Libro de Horas de Isabel la Católica hasta los algo tardíos dibujos de Durero y todo el conjunto de obras pictóricas de los primitivos italianos, la pintura flamenca y el arte renacentista.

PH-Hablando sobre las recreaciones y su desarrollo.

¿Nos podría relatar de forma breve el desenlace de unos de estos eventos, para que los lectores puedan hacerse una idea de lo que se pueden encontrar en este tipo de

acontecimientos?

SF-Por supuesto que sí. Genéricamente, un evento en un suceso en el cual los recreacionistas nos unimos para representar o simular un hecho o situación histórica. Normalmente se hace a través del montaje de un campamento histórico, que dura un fin de semana (más o menos), y donde se pueden ver numerosas actividades, objetos y muestras de época (cómo se trabajaba, cómo se luchaba, qué se utilizaba para comer, dónde se vivía, cómo se abrigaban, e infinidad de otros detalles). No obstante, esto no siempre se cumple, dado que no siempre se monta un campamento, o a veces estos pequeños museos y actividades se realizan para círculos académicos, etc. Hay eventos hay de toda clase y condición. En esto hay multitud de corrientes, diferenciando entre aquellos eventos de carácter más purista y rigorista de otros eventos más dirigidos al gran público y donde el rigor, generalmente, no se cuida tanto. Nosotros, sin ánimo de parecer pesado en éste detalle, valoramos muchísimo la precisión y el rigor, por lo que intentamos acudir a todos los eventos citados con el máximo nivel de rigurosidad posible. Nuestro planteamiento es el de la disciplina científica. Allá donde acudimos intentamos hacer todo lo posible de forma histórica, sea el evento que sea, pero entendemos bien que no todos los entornos ni lugares son propicios para cumplir ese objetivo. No es lo mismo organizar una muestra de recreación histórica en un parking de supermercado que en el patio de armas de un castillo pleno-medieval. Por lo tanto distinguimos los eventos en los que la recreación histórica tiene una mínima razón de ser según sean públicos, semi-privados o privados. Los eventos públicos son aquellos que realizamos para ambientar de forma rigurosa o para recrear un acontecimiento histórico determinado en un determinado lugar y de cara al público. Son eventos donde podemos montar un campamento histórico y representar algunas escenas de contenido histórico: luchas, acuerdos y tratados históricos, desfiles, y otras actividades. Estas actividades programadas o actos se las podría considerar muy genéricamente como “recreación activa”. Sin embargo, suelen ser eventos de muy escasa rigurosidad, como puede ser el ambientar la fiesta medieval de una localidad. Son así eventos que nosotros intentamos no realizar prácticamente nunca, dado que las exigencias de nivel recreacionista son bajas, y no suelen acompañar a nuestra filosofía. Sin embargo, dada la voluntad de muchos que se esfuerzan en mejorar y en conseguir una recreación correcta, también resulta interesante acudir, a fin de apoyar esa recreación y, de paso, promocionar nuestras actividades ante un público para el que somos desconocidos.

Frente a estos eventos encontramos algunos de los más interesantes: los que podrían considerarse como “semi-privados”. Son eventos en los que existe un gran interés por mostrar al público el modo en que se vivía y se sentía en un determinado momento de la Edad Media. Sin embargo, dentro de éste afán didáctico también se permite a los recreacionistas relajar la enseñanza directa para que tengan libertad de desarrollar sus propias actividades. Sin perder ni rebajar la rigurosidad en ningún momento, por supuesto. Esto permite a los recreacionistas no estar encadenados a un programa de actos y, de esta forma, que puedan desarrollar su recreación “pasiva” (vida de campamento, actividades voluntarias en entrenamiento, cocina, o artesanía de la madera, el cuero, etc) sin interferencias de actos. Sin embargo, resulta muy instructivo y apasionante cuando un posible espectador se introduce entre los recreacionistas en funcionamiento y ve, aprende y siente cómo se desarrolla todo un mundo a su alrededor que bien se podría corresponder con el de la época recreada. Es este el caso de eventos como el Cronica Mundi, de Almansa, o Portillo Medieval, en Valladolid, donde la enseñanza y la presencia al público no son un obstáculo para la muestra y la didáctica del mundo recreado sin tener, por ello, que realizar determinados actos o actuaciones más “programadas”. Pero el mejor ejemplo, sin duda, de evento de éste tipo es el proyecto en el que colaboramos por recrear el 800 aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa. Éste acto histórico, conmemorativo de la batalla, se realizará este año de 2012 con motivo del aniversario para ejemplificar, de cara al público y de forma esquemática, cómo se desarrollo la batalla, dónde y quiénes participaron. Y en este proyecto hemos apostado por un elevado nivel de rigurosidad histórica y, de hecho, algunos de nuestros miembros se han comprometido a velar por la organización y la rigurosidad del mismo. Es un proyecto que, aunque pequeño ahora, podría llegar a convertirse en nuestro evento internacional por excelencia, tal y como ocurre en el resto de Europa con eventos conmemorativos de la batalla de Hastings, Grunwald, etc. En este evento el acto central es, naturalmente, la batalla, aunque también ejemplificaremos otro tipo de actividades secundarias o de recreación pasiva, como son el montaje del campamento militar en campaña, competiciones de esgrima, etc. Todo eso podrá encontrarse en los campos andaluces cuando llegue el momento de recordar los acontecimientos que allí sucedieron en un verano hace ya 800 años.

Y el último de los tipos de evento que se suelen desarrollar es el de los “eventos privados”, un tipo de acontecimiento recreacionista que, aunque aún no tiene demasiada expansión en nuestro país, es uno de los que ofrece más interés para el recreacionista. En estos eventos, aunque no está vedada la presencia del público (ni mucho menos), la afluencia de éste resulta bastante escasa, dado que se escogen para su desarrollo parajes apartados (intentando normalmente que tengan también un cierto contenido histórico). En estos eventos la labor didáctica del recreacionista se ve prácticamente sustituida por la del aprendizaje: el objetivo no es enseñar, sino aprender cómo se desenvolvían y vivían las gentes (normalmente soldados, dado que son campamento militares) en una determinada época y situación. En estos casos todo es recreación pasiva, dado que los recreacionistas se limitan a vivir, sin atadura alguna, como lo haría una persona de época en esa situación. Y se busca que todo sea histórico, desde la ropa y los comportamientos hasta la comida, en la medida de lo posible. En estos eventos pueden verse algaradas y combates, pero también trabajo artesano, cocina, juegos y bailes, rezos y todo lo que una persona podría ver en ésa época. La libertad de no tener que acometer actos destinados al público permite al recreacionista potenciar en dichos eventos la recreación pasiva, y así disfrutar de un contacto con el entorno y la época recreada más fiel (aunque nunca idéntico, por supuesto, eso es imposible). Estos eventos son de los que más se disfrutan, y enriquecen muchísimo a la investigación y a la documentación de objetos, situaciones y hechos que, de otro modo, nunca habríamos comprendido. Son estos los eventos preferidos de los círculos académicos y que permiten, de hecho, jugar de forma increíble con el concepto de la Arqueología Experimental: ver, vivir y sentir, de la forma más cercana posible, la Edad Media. Y aunque se insiste en ello: es rotundamente imposible conseguir una situación exactamente idéntica a la real, la aproximación científica es muy reveladora.

PH-¿Cómo ve el público asistente este tipo de recreaciones?

SF-Lo normal es que el público no entienda, de ninguna forma, lo que está viendo. Nosotros no ofrecemos espectáculos medievales: no combatimos con dos espadas de fuego ni damos volteretas por el suelo. Ese tipo de cosas, muy hollywoodienses y espectaculares, no se corresponden en medida alguna con los hechos que intentamos documentar y recrear. Pero es lo que la gente espera ver cuando leen o escuchan que se va a realizar una recreación de la Edad Media. Nosotros no creemos en los dogmatismos y no diremos, por ello, que en un momento dado un combatiente bajomedieval no pegara, voluntaria o involuntariamente, una voltereta por el suelo. Pero sobre el respecto vamos a poner muchos interrogantes y cuestiones sobre la mesa, y dudamos que fuera una costumbre habitual. Es este sólo un ejemplo de la forma en que nosotros creemos en la documentación y los hechos, y no en la fantasía. Recreamos generalidades, y no excepciones, pues no son esas las muestras de una época que queremos dar (por eso no negamos el ejemplo de que alguien diera una voltereta, pero no es ese nuestro objetivo). Eso hace, por otro lado, que la gente entienda aún menos las actividades que realizamos. Al nombrar nuestra presencia la gente solo piensa en mercadillos medievales y fiestas de la cerveza (sin culpa ninguna, dado que es en lo que la sociedad española ha acabado pensando, errónea y muy superficialmente, que era la Edad Media). Sin embargo, esperamos que el devenir de los años también ayude a consolidar nuestra actividad y la haga más asimilable a los ojos del gran público. La gente no tarda en relacionarnos con los citados mercadillos medievales y espectáculos callejeros que poco o nada tienen que ver con la auténtica recreación histórica. Sin embargo, a través del esfuerzo de nuestro grupo, como de muchos otros en nuestra situación, esperamos que la gente deje de relacionar la actividad recreacionista con lo pseudo-medieval y, tal y como se ha conseguido ya en algunos países europeos, consigamos darle a nuestra actividad un nombre y apellidos que la permitan desmarcarse de todo aquello que es, en realidad, “medievaloide” (algo muy respetable, pero completamente distinto).

Apostamos por la recreación y sabemos que la gente “solo ve a un grupo de personas disfrazadas”. No distinguen que vamos un paso más allá y que perseguimos el rigor. No entienden que, al contemplarnos, pueden estar observando una muestra más o menos correcta de la realidad que perseguimos. Pero no es un problema: confiamos en que un día se entenderá y la gente sabrá distinguir al documentado del que no lo está, al que adopta un perfil histórico del que se disfraza para consumir alcohol (dicho sea de paso, en ocasiones una de las peores lacras de la recreación histórica y los que dicen practicarla –con honrosas excepciones–), y al que trabaja del que no lo hace. Confiamos en el futuro, y trabajamos para que, algún día, se reconozca el valor de lo que hacemos. Y estamos seguros de que ese día llegará.

PH–¿Qué otras actividades a parte de las recreaciones podemos encontrar en esta asociación?

SF-Nuestro grupo centra su actividad en la recreación histórica, pero como nos resulta ya costumbre decir: el evento recreacionista es solo la punta de un iceberg que se extiende kilómetros y kilómetros bajo la superficie de las aguas.

Nuestro grupo, organizado principalmente bajo la categoría de amigos y amantes de la Historia, ofrece por tanto la oportunidad de sumergirse en un mundo mucho más amplio que la mera asistencia a los eventos. Gracias a la posición y el interés de algunos de nuestros compañeros recreacionistas, los miembros del grupo han podido asistir a conferencias, coloquios y charlas que han incrementado notablemente nuestro conocimiento sobre el mundo medieval. Y este es, no lo olvidemos, uno de nuestros objetivos: aprender. Hemos viajado hasta castillos donde el objetivo no era recrear, sino documentarse; y a palacios que se abrían a nuestros ojos sólo por el mero hecho de acudir a ellos con afán investigador. Algunos de nuestros miembros han tenido el placer de contemplar, a escasos centímetros, toda una sillería de coro del siglo XV. En este caso la abrieron a nuestra vista porque sabían quiénes éramos: estudiosos de una historia que, gracias al grupo, se nos muestra de forma privilegiada y sin ataduras.

Además de las largas horas utilizadas en bibliotecas y archivos, nuestros compañeros han podido disfrutar, ahora sí en los eventos, de parajes de ensueño en horas completamente intempestivas. Y así, además del puro enriquecimiento que ofrece la recreación, hemos podido disfrutar con la vista de impresionantes paisajes al alba, o extraordinarios espectáculos nocturnos. Y desde una sencilla hoguera rodeada de amigos, hasta una acampada en el interior de los muros de una fortaleza, o un congreso lejano con especialistas de toda clase, son muchas las opciones y maravillas que nos ofrece la recreación histórica en general, y nuestro grupo en particular. Sin duda, el recreacionista es el primero que sale satisfecho de la recreación histórica: vive, comparte, aprende y enseña sobre un mundo que está al alcance de todos, pero a los que sólo les ha llevado la recreación histórica.

PH-¿De que tipo de armamento y equipo se guarnece esta asociación y de que forma se instruye a sus miembros sobre estas determinadas armas?

SF-Dentro del grupo no se utiliza, prácticamente nunca, ningún elemento que pueda ser considerado como arma. El grupo posee una faceta de recreación militar muy importante, dado que, heredado esto de la actual corriente recreacionista medieval, gran parte de los eventos y organizaciones de éste tipo se basan en el estudio de la militaría. Sin embargo, en Signum Fenix miramos cada vez más hacia la recreación de los aspectos civiles o no-militares, haciendo hincapié en la vida, el pensamiento y la costumbre de las personas más allá de su aspecto puramente militar.

Por otro lado y, como también se ha comentado, también poseemos una faceta militar que exploramos con rigurosidad histórica, aunque, como he dicho también, no se emplean aquí armas prácticamente nunca. Centrados en el ámbito medieval, ninguna de nuestras espadas o lanzas se pueden considerar como armas. Ninguna de ellas tiene punta o filo y, por ello, no se incluyen dentro de la reglamentación de armas vigente en el Estado Español. Son las conocidas como “armas negras”, aunque atendiendo a la definición, ni siquiera son armas. Nos basamos en las prácticas utilizadas por algunas asociaciones nacionales de renombre, como la A.E.E.A. o Asociación Española de Esgrima Antigua, de la que forman parte algunos de nuestros miembros. Según ésta, todas las “armas” o reproducciones de dichas “armas” han de poseer unos niveles de flexibilidad determinados, aptos para el entrenamiento, y en ningún caso poseer filos vivos o puntas. Y todas nuestras réplicas y reproducciones siguen fielmente éste precepto. No olvidemos, que todas son reproducciones históricas y están hechas con acero. En nuestro grupo se valora enormemente la seguridad y la precisión en la rigurosidad histórica, siendo éste uno de nuestros pilares y la garantía de que no existen riegos o posibles daños dentro de nuestra práctica. Además, en la medida de lo posible, buscamos adaptar simuladores o reproducciones que anulen aún más, si cabe, cualquier posible daño. Así, para la utilización segura de un mangual (arma muy popular basada en una bola de hierro unida a un mango de madera mediante una cadena) hemos sustituido la bola de hierro por una de goma: y el realismo es absoluto, casi imposible de distinguir sin considerar su peso y elasticidad (aptos para el combate). También las puntas de las lanzas se han adaptado para embotarse y no resulta peligrosas, o incluso se han sustituido algunas cabezas por simuladores idénticos de goma. Y aunque sabemos que, naturalmente, todo ejercicio y práctica (aunque sea simulada) de las armas puede suponer un riesgo, en el grupo bogamos por la seguridad exigiendo siempre unos niveles mínimos de protección y de control en el manejo: utilización de un número mínimo de protecciones (persiguiendo igualmente la rigurosidad histórica), o incrementado el grosor de éstas.

Sin embargo, en el grupo también podemos encontrar algunos ejemplos de armas de verdad. En este caso nos referimos, por supuesto, a las reproducciones de arcos y ballestas históricas, siendo estos algunos ejemplos muy claros de armas que sí están recogidas en el reglamento de armas del Estado Español y que suponen nuestra única excepción respecto a la cuestión de las “armas”. Por supuesto, todos los usuarios y propietarios de nuestros arcos y ballestas se encuentran en posesión de su respectiva licencia federativa (arcos) o de caza (ballestas) a fin de poder ofrecer una visión práctica de dichas armas desde una perspectiva absolutamente segura. Y en este aspecto somos realmente escrupulosos en el cumplimiento de unas elevadas normas de seguridad y control en el manejo y manipulación de dichas armas.

PH-¿Qué medidas de seguridad se toman, tanto en base al recreador como al público asistente?

SF-Como ya he comentado, las medidas de seguridad son algo de vital importancia para nuestro grupo. Dado que la mayoría de los miembros de Signum Fenix son, a su vez, miembros de la Asociación Española de Esgrima Antigua, los criterios heredados respecto a seguridad son realmente elevados y firmes. La seguridad ante todo.

Entendemos que no todas las personas poseen una elevada destreza ya sea respecto a combate ficticio o escénico, semi-libre o libre (hablando en terminología esgrimística), en el grupo tratamos de enseñar los principios básicos del manejo a nuestros compañeros y amigos, a fin de que puedan practicar en combates con toda la seguridad posible. Ya sea mediante quedadas esporádicas entre amigos o a través de la práctica en los eventos (algaradas o instrucciones de combate), intentamos que aquellas personas sin nociones en combate (ya sean de nuestro grupo o de otros) adquieran lo antes posible confianza y manejo en la práctica de las “armas” y así puedan minimizar los riesgos. A fin de cuentas, también el combate es un tipo de recreación histórica, aunque a nuestro juicio no debería ser el predominante. Por otro lado, cuando hablamos de seguridad respecto a otros elementos, como los arcos, las ballestas, etc, entonces éstas medidas de seguridad se multiplican, atendiendo a los criterios de seguridad marcados por las diversas asociaciones de tiro con arco y otras prácticas de las que tenemos experiencia. A fin de cuentas, en nuestro grupo contamos con la presencia de un arquero medallista de la comunidad de Madrid, el cual puede aportar todo su conocimiento en cuanto a medidas de seguridad que imperan dentro de la actividad. Por supuesto, y siguiendo más el hilo de la pregunta, la seguridad del público siempre impera por encima de la nuestra. Consideramos que para que algo pueda resultar seguro para el público, primero debe ser seguro para nosotros. Conseguido esto ya nos podemos centrar en aconsejar y guiar al público para evitar los riesgos. No es la primera vez que, ante una exhibición de esgrima o combate semi-libre, hemos sido los recreacionistas quienes hemos formado un cordón de seguridad en torno a los participantes para esos desafortunados casos en los que se pudiera producir un accidente no sea el público perjudicado bajo ningún concepto. Huelga decir que, a pesar del catastrofismo que pueda inspirar la frase anterior, nuestras prácticas son altamente seguras y los casos de accidente son muy raros, prácticamente anecdóticos.

PH-Seguramente mucha gente haya podido saber de este tipo de Asociaciones de forma casual, pero tal vez la falta de información, unida a la poca difusión de estos grupos, haya podido causar su desinterés por ser miembro de algunas de estas Asociaciones.

¿Qué requisitos y condiciones han de cumplirse para formar parte de su asociación?

SF-Nuestro grupo es libre, formado por todas aquellas personas que sepan disfrutar de la Historia pero que, a la vez, tengan un planteamiento riguroso sobre la misma. Ahí está la clave y uno de los principales requisitos. En nuestro grupo impera el rigor y el deseo de aprender realidades, no mitos ni leyendas. Son bienvenidas todas las personas que desean conocer el lado real de la Historia, el de los hechos y el de la documentación, nunca el de la fantasía. Sin que esto pueda desanimar a nadie, quiero hacer constar una frase que para nosotros sirve de guía y de auténtica inspiración: “la realidad siempre supera a la ficción”. Podemos encontrar historias y personajes mucho más interesantes en nuestro pasado que en todos los libros de fantasía y mitos medievales que circulan por las librerías. Por esa razón, cualquier persona que de verdad muestre interés por conocer la historia de una forma fidedigna y sin prejuicios es perfecta candidata para ser incluida en el grupo. Aunque, como es natural, siempre preferimos conocer bien a la persona antes de incluirla. Nuestra filosofía es que los miembros de nuestro grupo primero son nuestros amigos, y después serán nuestros compañeros. No queremos desanimar a las personas que disfrutan de la ficción o las leyendas medievales como parte de una literatura que es, seguro, interesante. Pero en lo que a recreación histórica se refiere, lo que buscamos es otra cosa.

PH-¿Que ofrece su asociación a las personas interesadas en formar parte de ella?

SF-Como ya he comentado, ofrecemos la entrada a todo un mundo lleno de buenos amigos, intenso aprendizaje y mucho trabajo. Lo aderezamos todo con una buena dosis de satisfacción y alguna que otra dosis de adrenalina, en función de la actividad a practicar, por supuesto. Sin embargo, advertimos que la de la recreación histórica es una práctica que exigirá interés y, sobre todo, paciencia, dado que raro es empezar bien de cero o adaptar lo que uno ya aporta desde fuera. Lo mejor de esto es, sin duda, el aprendizaje que puede llegar a obtenerse, ya sea por la visita guiada a museos, instituciones de estudios medievales, largas conversaciones entre investigadores “amateurs”, acceso colecciones de material o documentación sólo al alcance de algunos pocos, y otros ejemplos interesantes. Algunas de las mejores cosas que se pueden ofrecer son, por otro lado, el conocer gente muy interesante (e interesada en la Historia) y, sobre todo, acudir a parajes de ensueño en calidad de recreacionistas, lo que muchas veces otorga una perspectiva muy difícil de conocer desde otros ámbitos. Pocos ven una fortaleza o un monasterio medieval como lo hacen aquellos que tienen la oportunidad de recrear su ambiente por dentro… y vivirlo.

PH-Nos gustaría saber sobre que nuevos proyectos y eventos tienen como objetivo esta asociación.

SF-Como objetivos tenemos muchos, naturalmente, aunque siempre hay algunos más elevados que otros. A nivel más privado, sin duda, nuestro objetivo más importante es disfrutar de los eventos y de la buena compañía con la que estamos. Por otro lado, a un nivel más institucional, sin duda nuestra mayor meta sería hacer de la recreación histórica toda una disciplina científica, con cierto reconocimiento institucional y académico (en cierta forma, como en otros países ocurre). Sin embargo, a día de hoy nos basta con alcanzar un buen nivel en cuanto a calidad de vestuario y conocimiento de las épocas, lo que nos permita mejorar nuestra recreación y la fidelidad de nuestros eventos. Si conseguimos esta meta y nuestro nivel de recreación es lo bastante alto como para, por ejemplo, acudir a ciertos eventos internacionales de prestigio, y aún así seguir mejorando, entonces estaremos satisfechos. Sabemos que es completamente imposible conseguir una recreación perfecta, pero en lo que podamos acercarnos, disfrutaremos.

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